Sudoku Detective
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Un misterio para Halloween: cómo montar una noche de deducción en casa

Llega el 31 de octubre y el plan vuelve a ser la misma peli de siempre. Alternativa: un asesinato sobre la mesa, un plano, unos sospechosos que dicen dónde estaban y media hora de discusión honrada. Se imprime, se reparte y se juega. Aquí está cómo montarlo.

Por qué un caso de deducción funciona en una noche así

Porque cumple las tres cosas que hacen falta cuando hay gente en casa y nadie quiere leerse un reglamento.

Se explica en cinco minutos. Una persona por fila y por columna, las tarjetas dicen la verdad, y quien acaba en la sala de la víctima es el asesino. Ya está.

Todo el mundo empieza a la vez. No hay turnos, no hay dados y nadie espera a nadie. El que llega tarde se sienta y juega.

Termina. Un caso dura lo que dura una conversación, tiene una sola solución y se puede comprobar. Nadie se queda con la sensación de que la partida se ha alargado sola.

Y encima el tema es el de la noche: hay un muerto y hay que señalar a alguien.

El mismo juego, con la luz apagada.

Lo que necesitas, y lo que no

Necesitas una impresora, lápices y una mesa. Nada más.

En casos para imprimir hay casos gratis y sin registro. Cada uno viene en color, en blanco y negro —el que conviene si vas a sacar ocho copias, porque no se come la tinta— y con la solución en un PDF aparte, que es justo lo que quieres cuando hay gente delante: se reparte al final.

No necesitas disfraces, ni una app, ni preparar nada la víspera. Y si no tienes impresora, se puede jugar en el navegador pasando el móvil o la tableta de mano en mano, aunque en grupo el papel gana: cada uno tacha lo suyo.

El formato que mejor funciona: carrera de detectives

Imprime el mismo caso para todos y reparte. Por parejas mejor que en solitario: la gracia está en oír discutir.

Una regla que lo cambia todo: no gana quien señala al asesino, gana quien lo justifica. Al levantar la mano hay que explicar el primer paso —qué tarjeta se atacó primero y por qué esa—, y si no se sostiene, la carrera sigue. Sin esa regla, alguien acierta de casualidad en tres minutos y se acabó la noche.

Cuando quede la última pareja, dale la solución y que la lea en voz alta: viene con el razonamiento escrito al lado, no solo con la cuadrícula rellena. Ahí es donde alguien dice «ah, claro» y pide otro.

Tres variantes, según cómo esté el grupo

Por equipos, a ciegas. Dos equipos en habitaciones distintas con el mismo caso. Gana el primero que llega con el nombre y con el porqué. Hace ruido.

En cadena. Un solo caso en el centro de la mesa y turnos de un minuto: cada uno tacha una casilla y explica por qué. Se avanza despacio y se entiende todo, que es lo que hace falta si hay críos.

De más fácil a más difícil. Empieza con un caso pequeño para que las reglas entren jugando, y saca luego uno grande para el que quiera quedarse. Los que se cansan se van a la cocina y los que aguantan tienen la noche resuelta.

Los escenarios que dan el ambiente

Este año sí hay casos de la fiesta, y son tres: pasan en una mansión encantada, con los sospechosos disfrazados, y están en los casos para imprimir.

Aun así, no hace falta temática de calabazas para que un caso dé la noche. Lo que pone el ambiente es el sitio: una mansión, con sus pasillos y sus salones; un bosque; un museo cerrado después de la hora de visita; un pantano; una cueva; un tren nocturno.

Es exactamente el decorado de una novela de misterio de las de siempre, que es lo que se busca esa noche. Y como cada caso lleva su plano dibujado, se puede dejar encima de la mesa como parte de la decoración.

Con niños, y con adultos que juegan como niños

Con niños, coge un caso pequeño, de pocos sospechosos: se resuelve en unos minutos y el paso a paso se puede leer entre todos. Y explica antes de empezar qué quiere decir «junto a» —en la casilla de al lado y en la misma sala; las paredes cortan—, que es la única regla que se malinterpreta.

Con adultos, el problema es el contrario: alguien intentará resolverlo de cabeza sin tachar nada, se atascará y dirá que el caso está mal. Deja lápices a mano y que tache. Se resuelve descartando, no adivinando.

Y si a alguien le gusta demasiado: el libro

Siempre hay uno que al final de la noche pregunta dónde hay más. La respuesta es Sudoku Detective: un libro de tapa blanda, a todo color, con los escenarios dibujados y la solución de cada caso explicada paso a paso. Es de los regalos que se usan de verdad, y cae bien tanto en Halloween como en Navidad, que está justo detrás.

Los casos del libro son suyos y no están en la web. Mientras tanto, la web es gratis, con casos nuevos cada semana, y las reglas completas están aquí con un caso resuelto entero, por si quieres leerlas antes de que llegue nadie.

Y si te sabe a poco…

El pack de Halloween

Doce casos en tres escenarios: la mansión encantada, el cementerio y la casa de las brujas. Los siete idiomas van dentro de la misma descarga.

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Pásaselo a alguien

Preguntas frecuentes

¿Cuánta gente hace falta?

Desde una persona sola hasta una mesa llena. Para el formato de carrera, lo cómodo son de dos a cinco parejas con el mismo caso impreso.

¿Cuánto dura?

Un caso pequeño se resuelve en unos minutos y uno grande puede llevar media hora larga. Con dos o tres casos de dificultad creciente tienes la velada.

¿Hay que imprimir en color?

No. Cada caso viene también en blanco y negro, pensado precisamente para imprimir varias copias sin gastar tinta. La solución va en un PDF aparte.

¿Hay casos con temática de Halloween?

Sí, tres, y son para imprimir: pasan en una mansión encantada, con los sospechosos disfrazados. Están en la página de casos para imprimir. En el juego de la web no hay ninguno de la fiesta, pero sí escenarios que dan ese ambiente: una mansión, un bosque, un museo cerrado de noche, un pantano, una cueva o un tren nocturno.

¿Se puede jugar sin impresora?

Sí, en el navegador, sin instalar nada y sin cuenta. En grupo, aun así, el papel funciona mejor: cada uno tacha en su hoja.

¿Vale para una clase el día antes de Halloween?

Sí, y los casos son libres de imprimir y repartir en aulas, bibliotecas y centros de mayores; solo pedimos que se quede el crédito: sudokudetective.com

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