Sudoku Detective
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Puzles de lógica en clase: guía práctica para una sesión de deducción

Un plano, unos sospechosos que cuentan dónde estaban y una regla de sudoku. No hace falta ordenador, ni cuenta, ni preparación: se reparte en papel y se resuelve a lápiz. Esto es lo que entrena de verdad, a partir de qué edad funciona, cómo montar una sesión de media hora y qué permiso tienes para fotocopiarlo.

Qué entrena exactamente

Conviene ser preciso, porque «razonamiento lógico» no dice nada. Un caso de estos pide cuatro cosas concretas, y las pide todas a la vez.

Deducir por eliminación. No se avanza encontrando dónde está alguien, sino descartando dónde no puede estar. Es el paso que más cuesta enseñar y aquí se practica en cada jugada: cada persona colocada tacha una fila y una columna enteras.

Leer con precisión. Cada palabra de una tarjeta cuenta. «Junto a» quiere decir en la casilla de al lado y en la misma sala: dos casillas pegadas pero separadas por una pared no valen. Quien lee por encima se equivoca, y lo descubre solo.

Justificar. Esta es la buena. La pregunta que convierte el rato en clase no es «¿quién fue?», sino «¿por qué sabes que estaba ahí?». Como la solución es única y forzada, siempre existe una respuesta y siempre se puede comprobar. No hay opinión que valga.

Orientarse en una cuadrícula. Filas, columnas, arriba, a la izquierda, dentro y fuera de una sala. Se trabaja sin nombrarlo.

A partir de qué edad funciona

El único requisito real es leer una frase corta y entenderla. No hace falta saber jugar al sudoku, ni saber multiplicar, ni haber visto nunca un puzle de lógica.

Con los planos pequeños, de pocos sospechosos, funciona en primaria: se resuelven en unos minutos y el paso a paso cabe en una pizarra. Los planos grandes, con más gente y con pistas que hablan unas de otras, ya son de secundaria en adelante… y de club de puzles de profesores, que suele ser donde más se pelea.

En bibliotecas y en centros de mayores pasa lo mismo con las edades cambiadas: el caso pequeño entra bien en una mesa y se hace en compañía, comentando en voz alta.

Una sesión de media hora, paso a paso

Lo que sigue está pensado para una clase suelta, sin preparación previa y sin pantallas.

Cinco minutos de reglas. Son cuatro y se enseñan mejor resolviendo un caso diminuto delante de todos que explicándolas: una persona por fila y por columna; las tarjetas dicen la verdad; las casillas con muebles no se pueden ocupar; quien acaba en la sala de la víctima es el asesino.

Quince minutos de caso, por parejas. Por parejas mejor que en solitario: obliga a decir en voz alta por qué se tacha una casilla, que es justo lo que quieres oír. Un lápiz por pareja y una goma.

Cinco minutos de puesta en común. Antes de dar la solución, que alguien explique el primer paso: qué tarjeta atacó primero y por qué esa. Ahí se ve quién ha entendido el método y quién ha tenido suerte.

Cinco minutos de solución. La solución en PDF va con el razonamiento escrito al lado, no solo con la cuadrícula rellena: se lee en voz alta y se compara con lo que hizo cada pareja.

Media hora: cinco minutos de reglas, quince de caso por parejas, cinco de puesta en común y cinco de solución.

Cómo atender a los que van a otro ritmo

El truco es no cambiar de tema, cambiar de tamaño. El mismo escenario existe en varios niveles: quien termina pronto no se queda mirando el techo, se lleva el caso grande del mismo sitio y sigue con las mismas reglas.

Y como la solución va en un PDF aparte, se puede repartir al final o dejarla en una mesa al fondo para quien quiera autocorregirse. Eso quita la mitad de las manos levantadas.

Si alguien se atasca del todo, la salida no es darle el asesino: es preguntarle qué tarjeta es la más concreta de todas las que tiene delante. Casi siempre no la ha mirado.

El material, gratis y con permiso escrito

En casos para imprimir hay casos listos para fotocopiar, gratis y sin registrarse. Cada uno viene en tres ficheros: en color, en blanco y negro —el que se imprime de verdad, porque no se come la tinta— y la solución en un PDF aparte, para repartirla cuando toque y no antes.

Y el permiso, que es lo que hace falta para llevarlo a un aula: libre de imprimir y repartir en aulas, bibliotecas y centros de mayores. Lo único que pedimos es que se quede el crédito: sudokudetective.com. Está escrito en la propia página de descargas, para que se pueda enseñar a quien lo pregunte.

Están en los siete idiomas de la web, lo que sirve además para una clase de idiomas: el mismo caso en dos lenguas, con el vocabulario de la casa y de las posiciones.

Cada caso, en tres ficheros: en color, en blanco y negro para fotocopiar, y la solución explicada, aparte.

Tres detalles que ahorran la mitad de las dudas

Explica «junto a» antes de empezar, y dibújalo. Es la única regla que se malinterpreta, y una vez dicha no vuelve a preguntarse.

Insiste en tachar a lápiz. Quien no marca las cruces intenta llevarlo todo en la cabeza, se atasca y abandona. Quien tacha, avanza.

No repartas la solución con el caso. Parece obvio y no lo es: si está encima de la mesa, se mira. Mejor al fondo del aula o al final.

Y si el grupo se engancha: el libro

Cuando un caso funciona en clase, siempre hay alguien que pregunta dónde hay más. La respuesta larga es Sudoku Detective: un libro de tapa blanda, a todo color, con sus escenarios dibujados y la solución de cada caso explicada paso a paso. Es material de biblioteca de aula y es un buen regalo de fin de curso; los casos del libro son suyos y no están en la web.

La respuesta corta y gratuita: se juega en el navegador, sin cuenta y sin instalar nada, con casos nuevos cada semana, y aquí están las reglas completas con un caso resuelto entero, por si quieres leerlas antes de dar la sesión.

Pásaselo a alguien

Preguntas frecuentes

¿Puedo fotocopiar los casos para mis alumnos?

Sí. Son libres de imprimir y repartir en aulas, bibliotecas y centros de mayores. Lo único que pedimos es que se quede el crédito: sudokudetective.com

¿Hace falta ordenador o tableta?

No. Los casos para imprimir se resuelven en papel, a lápiz. Si prefieres proyectar, la web funciona en el navegador sin instalar nada.

¿Cuánto dura un caso?

Un caso pequeño se resuelve en unos minutos; uno grande puede llevar media hora larga. Para una sesión suelta, lo cómodo es uno pequeño por pareja y otro más difícil de reserva.

¿Hay que saber jugar al sudoku?

No. Del sudoku se toma una sola regla: una persona por fila y una por columna. El resto es deducir con lo que dicen las tarjetas, y se explica en cinco minutos.

¿Sirve para una biblioteca o un centro de mayores?

Sí, y es donde mejor funciona el formato de mesa: un caso, dos o tres personas y comentarlo en voz alta. La licencia cubre expresamente ese uso.

¿En qué idiomas están?

En los siete idiomas de la web: español, inglés, francés, italiano, alemán, portugués y neerlandés. El mismo caso en dos idiomas da una actividad de lengua extranjera.

Errores y sugerencias